Hemos visto las características de la luz, posiciones y efectos, para finalizar de componer nuestra escena hemos de conocer el uso que le daremos a cada fuente de luz y cómo medimos y calculamos nuestra exposición.

En teoría tenemos ya elementos para decidir dónde situar nuestras fuentes de luz (dependiendo de la dureza que busquemos, el accesorio a emplear según el tamaño aparente que deseemos, la posición de cada fuente en función del efecto deseado), pero cuántas emplear, porqué, cómo las denominamos… Como mínimo tendremos una fuente de luz, vale más conocer y aprender a manejar una que comenzar con muchas a la vez, como suele decirse, menos es más. Pero independientemente, veamos cuáles son y su utilidad:

  • Principal, será la única imprescindible (sin luz no hay fotografía) y lo que hemos de conocer de esta fuente es que será la que nos marque la dirección de las sombras. Lo habitual será situarla en posición tres cuartos o frontal.

  • Relleno, empleada para compensar las sombras y conseguir un contraste determinado en nuestra escena. Igualmente será habitual verla en posición tres cuartos o frontal.

  • Efecto, en retrato es relativamente común, para separar al sujeto del fondo y reforzar la sensación de tridimensionalidad, la más típica son las luces de pelo. Suele situarse en posición kicker o contra.

  • Fondo, cuando por la caída no es suficiente la luz principal y relleno para iluminarlo correctamente, y necesitamos este bien iluminado, se emplea esta cuarta fuente solo para iluminarlo. Lógicamente se orientan hacia el mismo fondo.

Además de lo visto en artículos anteriores, conocemos cuántas y qué fin tendrá cada fuente de luz. Pero vamos a centrarnos en las dos primeras; principal y relleno, que serán las que nos determinen la dirección de las sombras, el contraste de nuestra escena, y el valor de exposición de nuestra toma.

Primero hemos de considerar si nuestra disposición produce solapamiento o no, es decir, si sobre el sujeto hay zonas donde incide una sola fuente de luz, o ambas (zona ancha, de altas luces). En cualquier caso, primero medimos con un fotómetro de mano por incidente, cada una de las fuentes de luz de forma independiente.

Si no lo hay (típicamente dos focos a tres cuartos, uno a cada lateral, de modo que cada luz ilumine una mejilla únicamente) nuestro contraste es simple de calcular; será directamente la diferencia de potencia entre cada fuente de luz, por ejemplo, si la principal tenemos f:8 y la de relleno f:5.6 la diferencia es de 1EV y el contraste el mismo, es decir, 1:2 y una mejilla recibe el doble de luz que la otra. Nuestra exposición coincidirá con la potencia empleada en la fuente de luz principal, las altas luces. Variamos el contraste fácilmente sin modificar nuestra exposición con tan solo alterar la potencia de la fuente de relleno.

Con solapamiento la cosa varía. Podemos tener una mejilla iluminada por principal y relleno (luces) y la otra mejilla solo por relleno (sombra), lo más común, aunque bien puede darse el caso inverso (la principal ilumina toda la escena y el relleno solo una zona, las altas luces) simplemente el contraste será menor, por lo que suele llamarse de contraste cerrado, frente al primero que se llama de contraste abierto. En cualquier caso el contraste no es proporcional a la diferencia de pasos entre cada fuente de luz medida de forma independiente, ni el valor de exposición corresponde únicamente a la fuente principal.

Veamos, como una zona de la escena recibe luz de ambas fuentes, principal y relleno, mientras que la otra zona recibe solo de una fuente, relleno, el contraste (nos centramos en contraste abierto) será mayor que la diferencia de pasos EV entre cada fuente de luz. Por ejemplo, con una diferencia de 1EV entre principal y relleno, la zona iluminada recibe 3 veces la luz que la zona en sombra, el contraste es de 1:3 (sin solapamiento veíamos que un contraste 1:2 se obtenía con una diferencia de 1EV. Con solapamiento para tener contraste 1:2 ambas fuentes tendrían la misma potencia, es decir, 0EV de diferencia). Si la diferencia es de 2EV entre cada fuente, la zona iluminada recibe 5 veces (4 veces más potente la principal, más el relleno) la luz que la zona de sombra, tenemos un contraste de 1:5 en este caso.

Calculado el contraste (y ajustadas las potencias de cada una de las luces) vamos a calcular nuestra exposición. Como adelantamos y parece lógico, si la zona iluminada recibe luz de ambas fuentes, una vez fijadas ambas luces hemos de volver a medir por incidente las altas luces (sea girando el sensor del fotómetro, abanderando la zona de sombras) con las dos fuentes de luz activas, y obtenemos nuestro valor de exposición, que será mayor que la potencia de la fuente principal en los pasos de más recibidos en la zona de solape: Por ejemplo, luces asimétricas y diferencia de potencia de 0EV (contraste de 1:2 según hemos visto) en la zona de altas luces y solape la exposición aumenta 1 paso respecto a la potencia de la luz principal, con diferencia de 1EV (contraste 1:3) al medir en la zona de altas luces, la exposición que obtendremos será 2/3 de paso mayor que la potencia de la luz principal, en el caso de una diferencia de 2EV (contraste de 1:5) la exposición aumenta en 1/3 de paso respecto a la potencia de la principal, con una diferencia de 3EV o mayor entre ambas fuentes (donde el solape recibirá 1/8 más de luz como máximo, cantidad despreciable) mantenemos la exposición igual que en luces simétricas, el diafragma de la principal.

A tener en cuenta, si modificamos la potencia de alguna fuente de luz (aunque solo sea relleno), no variamos el contraste en la misma proporción, e igualmente hemos variado nuestro valor de exposición; para ser precisos habríamos de calcular nuevamente nuestro contraste y medir nuestra exposición.

Resumiendo, ya podemos disponer cuántas luces en concreto precisamos, sabemos cómo calcular el contraste que buscamos, y el valor de exposición de nuestra toma. ¡Solo nos queda empezar con la sesión fotográfica!

Saludos.

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