Cuando hablamos de fotografía, la luz es imprescindible, es nuestro pincel, por lo que hemos de conocer sus características, su comportamiento, si queremos exprimir al máximo el rendimiento que obtengamos en nuestras imágenes. Es infinitamente más importante entender la luz, saber aprovecharla, componerla, que cualquier inversión que hagamos en equipo fotográfico; Una fotografía no la hace una cámara, un objetivo, por buenos que sean, sino las personas, el fotógrafo que con su imaginación, creatividad y conocimientos sabe aprovechar el material, y sobre todo, las condiciones de que dispone.

Esto pretende ser una breve introducción como base para entenderla y saber manejarla correctamente, intentando exponerlo de una forma directa y sencilla. Comenzaremos con cuatro conceptos básicos con los que bien entendidos, seremos capaces de comprender, interpretar y componer nuestra iluminación (natural o artificial) con mayor criterio. Espero que les sea de utilidad, vamos a ello:

Tamaño aparente

Es la relación entre el tamaño de la fuente de luz, el tamaño del sujeto fotografiado, y la distancia entre ambos. Cuanto menor es la distancia entre ambos, mayor es el tamaño aparente, y viceversa. Evidentemente, un sujeto grande hará que el tamaño aparente sea menor que si el sujeto es pequeño. Y una fuente de luz grande hará que el tamaño sea grande y con una fuente pequeña que el tamaño sea pequeño. Con luz natural no podemos actuar frente a la distancia, pero con fuentes de luz artificial (flashes, reflectores, proyectores) podemos modificar el tamaño aparente variando la distancia entre la fuente y el sujeto.

Dureza

Solemos referirnos a la calidad de la luz respecto a lo definido o difuso que quedan los bordes de las sombras. Está directamente relacionada con el tamaño aparente y por tanto con la distancia entre la fuente y el sujeto.

Cuanto mayor es el tamaño aparente, menor la distancia entre fuente y sujeto, más suave (o menos dura) es la luz, con lo que obtenemos unos bordes de sombras difusos, cosa muy deseada por ejemplo en retrato. Y cuanto menor es el tamaño aparente, mayor la distancia entre fuente y sujeto, más dura es la luz, obteniendo bordes de sombra muy definidos.

Contraste

Es la diferencia entre luz y sombra, los pasos EV que tenemos entre ambas zonas.

Respecto a la dureza se puede relacionar de forma inversa, es decir, cuanto más dura es la luz tendremos menos contraste, y cuanto más suave es la luz tendremos mayor contraste. Por tanto también respecto a la distancia fuente a sujeto, cuanto menor sea dicha distancia (luz más suave) el contraste aumenta, por el contrario cuanto mayor sea dicha distancia (luz más dura) el contraste disminuye.

Caída

La luz, como otras ondas electromagnéticas, sigue la regla de la inversa del cuadrado, es decir, cada vez que duplicamos la distancia entre fuente y sujeto, dividimos por cuatro la potencia que recibe el sujeto, o multiplicamos por cuatro la superficie que abarcará con la misma intensidad. Esto es primordial comprenderlo y tenerlo en cuenta a la hora de iluminar, pues determinará nuestras sombras, hasta dónde iluminaremos, etc.

Respecto a la distancia entre fuente y sujeto, cuanto menor sea, la caída es más brusca, es decir, el contraste de fondo (los distintos planos, distancias entre la cámara, sujeto y fondo de nuestra escena) se acentúa, y cuanto mayor sea, ese contraste se disminuye.

Es por esto que, por ejemplo, cuando disparamos con un flash de zapata sobre la cámara, un retrato nocturno, en interior, a poca distancia del sujeto, aislamos éste dejando el fondo a oscuras (la caída es muy brusca), y por el contrario si nos retiramos lo suficiente del sujeto (separando el flash de la cámara y alejándolo, o retirándonos y utilizando una focal más larga para acercar el sujeto) se suaviza dicha caída, mayor cuanto más nos alejemos.

Saludos.

© 2007-2017 AD Fotografía Optimizado para